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BRONQUIOLITIS Y FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

Actualizado: 16 de ene de 2019




En esta época del año todos los que nos dedicamos a trabajar con niños sabemos que son meses de muchos mocos y muchas sesiones de fisioterapia respiratoria.


Para comenzar la consulta lo más importante de todo es saber diferenciar si se trata de una infección de vías altas o por el contrario ha llegado ya a vías bajas.

Para mi gran suerte, trabajo codo con codo con dos equipos de pediatras maravillosos con los que puedo comentar qué es mejor para cada caso.


¿Pero y entonces, cuál es la diferencia?


Las infecciones de vías altas son aquellas que solo afectan a la zona orofacial, es decir, mocos en nariz y quizás en faringe/laringe. Los llamados catarros. Son autolimitadas, tienen un período de incubación, un desarrollo y una mejoría. Los peques pueden empalmar una con otra y pasarse así todo el invierno. Suelen ser víricas (se debe realizar un test con muestra de mucosidad para saber bien el origen porque también las hay bacterianas y el tratamiento médico cambia) y no se debe hacer mucho con ellas: tratar la fiebre, inflamación si la hubiera y esperar. En estos casos la fisioterapia respiratoria no tiene mucho que hacer. Enseñamos bien a los padres cómo hacer un buen lavado nasal, fundamental en estos casos, y a casa a recuperarse.


¿Qué pasa cuando esa infección se da en vías bajas?


En estos niños las cosas se complican un poco. La infección ya está en pulmón y el tratamiento es distinto.


La más típica es la temida Bronquiolitis, muy frecuente en niños menores de un año y que supone un alto porcentaje de todas las hospitalizaciones pediátricas. Se caracteriza por inflamación aguda del epitelio, edema e hipersecreción de moco en una estructura anatómica bastante pequeña llamada Bronquiolo.

Se ha detectado que el virus respiratorio sincitial (VRS) es el que con más frecuencia causa esta infección (seguido por rinovirus, bocavirus (HBoV), adenovirus, metapneumovirus (hMPV), parainfluenza y virus de la gripe).


EL cuadro clínico suele comenzar con síntomas como rinorrea (secreción nasal), estornudos, tos, con o sin fiebre. Trascurridos 2-4 días, la tos se hace más persistente y comienza la falta de apetito, apatía, irritabilidad, taquipnea (disminución frecuencia respiratoria), disnea espiratoria (dificultad), auscultación con sibilancias (pitos que indican cierre en la vía) y crujidos (moco en la vía) sumado a una dificultad general para respirar. Es normal encontrar bebes lactantes y niños pequeños realizando un gran esfuerzo que se percibe en: aleteo nasal, retracciones, utilización de musculatura accesoria, tiraje costal y esternal.


Un valor muy objetivo y que nos ayuda a evidenciar en consulta de fisioterapia el estado del niño es la pulsioximetría, es decir la cantidad de oxígeno en sangre. Se mide sobre el 100% y es normal que los peques puedan bajar a incluso 93%. Es normalmente motivo de ingreso hospitalario estar por debajo de 95%.


El tratamiento médico depende de las características de cada niño y siempre es decidido por los pediatras. Debemos además ayudar a que se respete para evitar re-infecciones y cronificar el proceso. Suele ser una combinación varios medicamentos. A continuación, expongo algunos, pero hay muchísimas posibilidades. Hay que tener en cuenta que no se trata de un proceso bacteriano por lo que no requiere antibióticos y, además, al ser vírico, suele ser un proceso auto-limitado.


  • Salbutamol: broncodilatador. El nombre más conocido es el Ventolín. No afecta a la resolución del proceso, pero alivia la sensación de ahogo del peque.

  • Glucocorticoterapia: corticoides. No se pauta en todos los casos y depende mucho del caso.

  • Singulair/Montelukast: antagonista receptor de los leucotrienos. Indicado en pacientes con asma o con complicaciones del proceso infeccioso.

  • Nebulizaciones y lavados nasales con suero hipertónico: muy recomendable para humificar el moco y limpiar las vías. Suele indicarse antes de las tomas y al irse a dormir.


¿Cuándo realizar una sesión de fisioterapia respiratoria?


La fisioterapia respiratoria está indicada en cuadros de hiper-secreción mucosa como la Bronquiolitis.


Se trata de un conjunto de técnicas dedicadas a la prevención, tratamiento y estabilización de las disfunciones o alteraciones respiratorias. Buscan mejorar el intercambio gaseoso y la permeabilidad de la vía aérea. Han demostrado su efectividad en la limpieza del árbol bronquial también a nivel pediátrico.

Recomiendo que los niños vengan a la consulta con las tomas hechas mínimo dos horas antes, con la medicación de base tomada, y a ser posible, no muy tarde para no pillarles cansados. Cuando no es una contraindicación estricta será también mejor verlos sin fiebre.


­­­La técnica más utilizada sin instrumentación es la espiración lenta prolongada con estimulación de tos. Nos ayuda a sacar de los pulmones de los peques gran parte de esa mucosidad. No es dolorosa y aunque sí suelen llorar, incluso en algunos casos vomitar, la mejoría es evidente.


Otras recomendaciones desde fisioterapia es la limpieza de las manos de todos los miembros de la familia, elevación del cabecero, y la hidratación continua.


Los humificadores en situaciones agudas no son muy recomendables, hay que asegurarse de que están muy limpios y ponerlos máximo dos horas y a ser posible con el peque fuera de la habitación.


¡Que los virus no nos pillen desprevenidos! ¡Habrá luz al final del camino, lo prometo!


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