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CÓLICO DEL LACTANTE Y OSTEOPATÍA

Actualizado: 24 de may de 2019


Toca hablar sobre otra patología muy común en el bebé lactante y que es, sin embargo, un cajón de sastre del que se desconoce con seguridad su etiología.


En consulta tengo muchos padres “lanzadores de fisbree”, y es que quien de verdad ha tenido un hijo con cólico sabe lo desesperante que puede ser.


La definición más aceptada la dió Wessel ya en 1954 como paroxismo de llanto inconsolable en bebe de menos de 3 meses de edad, con una duración de llanto mayor de 3 horas al día y más de 3 días a la semana.


Suele darse en el 20%-30% de los recién nacidos, da igual el sexo, y aparece normalmente a los 15 días de vida.


Tiene asociado además una serie de comportamientos/características típicas que son:


  • Principales: Patrón motor con flexión de piernas y puños cerrados. Agitación, nerviosismo. Llanto vespertino.

  • Secundarios: Crecimiento normal. Distensión del abdomen, timpanismo. Rechazo a los estímulos tranquilizantes. Mala relación con los padres, problemas de sueño.


Aunque se ha estudiado mucho sobre el tema, lo cierto es que no hay aún evidencia concreta sobre qué es realmente lo que ocurre en los cólicos. Esto nos lleva a pensar que es la manera que tienen los peques para expresar distintas situaciones que les generan incomodidad.

En las últimas actualizaciones (siempre que no haya un problema médico como una invaginación de un asa intestinal por ejemplo) se relaciona con una alteración en la movilidad del cuello así como una inmadurez del sistema digestivo. La alteración de los pares craneales (nervios de la cabeza y cuello) y por lo tanto de sus estructuras adyacentes explica también muchos de los síntomas que presenta un bebé con cólicos tales como una mala succión, problemas en la deglución, regurgitación o tortícolis.


En un primer momento hay que estudiar la LACTANCIA. En aquellos casos donde es materna exclusiva se verá y corregirá la posición del bebé, da la madre así como los agarres. Si se trata de lactancia artificial se suele cambiará la leche de fórmula por si hubiera alguna alergia a la proteína de la vaca. Así mismo se suele valorar la opción de reflujo gastroesofágico sin regurgitación (es decir, sin subir leche a esófago o boca) y que estuviera ocurriendo de manera sorda, incluso el estreñimiento.


Desde pediatría suele mandarse también Lactobacillus reuterii, un probiótico para ayudar a la flora intestinal del bebé a hacer mejor las digestiones. Se suele dejar de base y valorar la evolución.


En consulta los osteópatas tenemos varias maneras de abordar el tratamiento. Una será el MASAJE DIGESTIVO INFANTIL. Las técnicas más fáciles serán las que enseñaremos a los padres para que nos ayuden desde casa. También contamos con la OSTEOPATÍA CRANEAL Para ello debo explicar brevemente un poco de anatomía.


Existen dentro del sistema nervioso periférico unos nervios llamados pares craneales que surgen dentro de la cabeza y que tienen dos ramas para cada hemisferio (de ahí su nombre). Son 12 y todos tiene una función muy importante.

En el caso de los cólicos nos interesan los que están relacionados con el sistema digestivo y que además salen de la cabeza para continuar su trayecto distalmente:


  • Nervio glosofaríngeo o IX Par Craneal: tiene función tanto sensitiva como motora en lengua y faringe. Manda órdenes a las glándulas salivales y facilita la deglución.

  • Nervio vago o X Par Craneal: desciende hasta las vísceras acompañando al esófago. También influye en la deglución.

  • Nervio accesorio, espinal o XI Par craneal: importante en los movimientos de la cabeza (trapecio y ECOM).

  • Nervio hipogloso o XII Par Craneal: al igual que los anteriores activa músculos de la lengua y participa en la acción de tragar.

La alteración de estos nervios y por lo tanto de sus estructuras adyacentes explica muchos de los síntomas que presenta un bebé con cólicos tales como una mala succión, problemas en la deglución, regurgitación o tortícolis.

A través de la osteopatía (craneal, visceral, estructural) podemos incidir en estos nervios para normalizar su función y conseguir:


  • Un cráneo sin dismetrías ni tensiones (por ejemplo, el caso de la plagiocefalia), ya sea por el trabajo de parto como por un mal hábito postural (aplanamiento del occipital por pasar muchas horas tumbados boca arriba).

  • Abdomen relajado, sin espasmos. Apertura ángulos cólicos, ayuda en el movimiento peristáltico del colón, vaciado del sigma (donde se acumulan las heces antes de ser expulsadas).

  • Normalización de los movimientos y tono del cuello. Trabajo sobre la fascia. Corrección de la tortícolis.


Son técnicas muy efectivas aplicadas sin fuerza sobre el bebé.


Además, en consulta enseñamos a los padres un masaje digestivo para que nos ayuden desde casa, el masaje Shantala que calma mucho las cadenas musculares de irritación en los peques y ayuda a generar un gran apego con su cuidador. Por último, los padres aprenden un buen manejo del bebe con cólicos con distintos posicionamientos para las tomas y posturas de calma.

Como veis el cólico del lactante no es tan fácil como parece, y quien os ayude tiene que ser un profesional bien formado.


Hay que escuchar al bebe, ponerse en su frecuencia e intentar hablar su idioma.


¡Y para eso quién mejor que sus papás!



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