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ESCOLIOSIS INFANTIL, JUVENIL Y DEL ADOLESCENTE

Actualizado: 30 de ene de 2019



La escoliosis se define como una deformidad lateral de la columna en el plano frontal, es decir, mirando al niño de frente, y que se acompaña de rotación en los cuerpos vertebrales y de gibosidad (chepa).


Radiografía de de una de mis pacientes previa a la cirugía.

Antecedentes: displasia de cadera. Tratamiento con hormona del crecimiento durante dos años.



Aún no se sabe con total claridad qué produce una deformidad así. Sí se conocen algunos factores predominantes que puedan ayudar a su aparición. Entre ellos cabe destacar:


  • Malas posturas durante la gestación

  • Instrumentación en el parto

  • Tortícolis congénita

  • Deformidad craneal, plagiocefalia

  • Displasia de cadera

  • Alteraciones en el desarrollo como mala formación del cartílago de crecimiento

  • Asimetría miembros inferiores

  • Factor hereditario y congénito


Según la Scoliosis Research Society (SRS) es mejor clasificarla en función de la edad del paciente en el momento del diagnóstico. La escoliosis infantil es la que aparece de 0 a 3 años, la juvenil de 4 a 10, y la del adolescente desde los 10 hasta la madurez esquelética (fin del crecimiento). En función de la aparición de la curva existen evidencias significativas en su evolución.

En el caso de la escoliosis idiopática infantil es más común en niños varones, con localización habitualmente torácica y convexa a la izquierda. Está asociada a plagiocefalia coincidiendo el lado plano de la cabeza con el lado convexo de la curva. Hay autores que creen que podría ser evitable con unos buenos tratamientos de estimulación y/o postural (colocar como ya he comentado otras veces a los peques boca abajo cortos periodos de tiempo siempre con supervisión). En el 70-90% de los pacientes se resuelve de manera espontánea. En los que no ocurre así, suele ser por tener curvas compensatorias y desviación de más de 37°. La gran complicación en este tipo de escoliosis es la aparición de problemas cardiopulmonares.


Avanzamos hacía la escoliosis idiopática juvenil. Las malas noticias es que los peques con esta deformidad pueden progresar hacia la del adolescente. En este tipo la convexidad suele ser derecha y en algunos niños se ha encontrado alteración en el eje neural tras una resonancia magnética.


Por último, la escoliosis idiopática del adolescente, es la que más suelo ver en consulta. No es porque las anteriores no sean comunes, es porque suelen pasar desapercibidas en casa y en las revisiones.

Según los últimos estudios entre el 2 y el 3% de los niños menores de 16 años presentan curvas superiores a 10°. No se puede saber con seguridad hasta donde avanzará la curva.


En el diagnóstico se tiene en cuenta varias cosas:


  • Ángulo según el método Cobb: consta de 3 pasos.

  1. Localización de la vértebra límite superior.

  2. Localización vértebra límite inferior.

  3. Trazado de línea perpendicular entre ellas. El ángulo que se forme es el de nuestra curva. Esto suele hacerse sobre una radiografía tomada en carga del paciente.


  • Signo de Risser: mide de 0 a 5 la osificación de la cresta ilíaca (hueso de la pelvis). Si nuestro niño presenta un Risser 0 significa que aún le queda mucho por crecer y que lo normal será que la curva progrese.


Esto se tiene en cuenta también en chicas que aún no han tenido su primera menstruación (premenarquia). Sabemos que el crecimiento desciende una vez que la mujer adquiere su madurez hormonal. En estos momentos las niñas tienen más posibilidades de desarrollar una escoliosis.


Es fundamental las revisiones periódicas con traumatología tanto en curvas pequeñas como en más avanzadas para evaluar su evolución y pautar un tratamiento.


En un primer momento (depende los ángulos) suele ser conservador, es decir sin cirugía. Para ello se utilizan corsés. Los hay de muchos tipos y dependen a qué altura estén la curva/s. Hoy en día se hacen de material termoplástico y está indicado su uso 23h al día. Hay estudios que ya han observado su uso a tiempo parcial, 16h al día, y aunque mostraron también su eficacia, no se dispone de resultados a largo plazo.


En los casos en los que la curva es muy progresiva se valora la cirugía. Generalmente consiste en la fijación de varias vertebras a través de distintos métodos que el traumatólogo valora en función de varios parámetros: estado de las articulaciones, extensibilidad de la musculatura, ligamentos vertebrales, actividad del paciente y musculatura.


En cualquiera de los casos es fundamental y obligatoria la fisioterapia y la osteopatía.

Habrá que adaptarse a la edad del paciente pero en líneas generales nuestro trabajo consiste en:


  • Flexibilizar la columna con ejercicios de estiramiento

  • Elongar la musculatura acortada (lado cóncavo)

  • Potenciar la musculatura elongada (lado convexo)

  • Trabajar la estabilidad proximal a través del transverso del abdomen y paravertebrales

  • Equilibrar musculatura miembros inferiores (sobre todo los músculos biarticulares: Isquiotibiales y Cuádriceps) para prevenir fijaciones en la pelvis. Trabajo sobre el Psoas-iliaco.

  • Dinamizar el Diafragma y mejorar capacidad cardiorrespiratoria. Movilizar parrillas costales.

  • Trabajo sobre el cráneo sobre todo en fase infantil para corregir la plagiocefalia y la tortícolis asociada.

  • Reeducación Postural Global (RPG)

  • Cadenas musculares (GDS)


Es un tratamiento periódico, muy exigente, que necesita constancia. Enseña sobre todo a los niños y adolescentes a cuidarse, a hacerse responsables de su salud, y buscar sacar “su mejor versión”.

A veces son duros los tiras y afloja pero… ¿quién no ha tenido su edad?



Radiología tras la cirugía de la misma paciente.



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