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PSICOMOTRICIDAD

Actualizado: 24 de feb de 2019

“No hay nada en la mente que no haya estado antes en los sentidos”

Comenio




La RAE define la psicomotricidad como la “integración de las funciones motores y psíquicas”. Aunque ya da pistas de lo importante que puede llegar a ser podemos imaginar que se queda bastante corta. En el I Congreso Europeo de Psicomotricistas en 1996 buscaron definirla como aquella que: “Integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas, y sensoriomotrices en la capacidad del ser y de expresarse en un contexto psicosocial. La psicomotricidad desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad”.


Tiene orígenes tan dispares como Freud, Piaget, Picq y Vayer, Le Bounch, Lapierre o Acouturier. Estos últimos fueron los primeros en defender que el movimiento de las personas está claramente condicionado por sus vivencias y experiencias (podéis imaginar porqué me caen tan bien estos señores). Hasta entonces había una tendencia mecanicista que defendía que todos nos movíamos igual porque así lo marcaba el desarrollo neurológico.


“Todo lo que se memoriza a la fuerza en el córtex, sin haber suscitado ningún resorte emocional () parasita la memoria”



La psicomotricidad busca y persigue mejorar las aferencias sensitivas (ya sean internas del propio cuerpo o del entorno), la capacidad para organizar la información y las respuestas adaptadas que se dan.


Se basa, como pincelé en la anterior publicación "Desarrollo motor del recién nacido", en los reflejos primitivos y en la ontogénesis postural o motricidad ideal. Este proceso es continuo, progresivo e irreversible (Vojta). Es decir, no podemos “desaprender a movernos”. Cada uno con sus características propias ha desarrollado unas respuestas al entorno que le son económicas y útiles. Esta afirmación es muy importante para entender la rehabilitación y el enfoque de tratamiento.


Este proceso en los primeros años de vida sigue unas líneas comunes que se resumen en:


  • Movimientos incontrolados – estabilidad

  • Movimientos globales (bloque) – diferenciación de estructuras

  • Movimientos craneal – caudal

  • Movimientos proximales – distales

  • Movimientos de flexión – extensión

Según la edad y madurez del niño irá orientada a diferentes hitos motores típicos de cada etapa.


En el primer año de vida los más importantes son: control de la cabeza (3 meses), línea media (juntar las manos y entender que los dos hemisferios corporales tienen relación, 3 meses), disaciación de cintura pélvica por ejemplo en el volteo (6 meses), transferencias de pesos (sedestación) y trabajo contra gravedad- verticalidad (10 meses). Y de ahí vendrán los cambios de velocidad, la pata coja, los saltos, la carrera. No podemos olvidar por otro lado la motricidad fina, la


¿Entonces cuál es la diferencia?

Un niño que ha nacido con una lesión genética o con parálisis cerebral infantil, no conoce el movimiento normal. Desde bebé su cerebro no ha recibido bien los estímulos ni tampoco en consecuencia ha sabido responder ante ellos de manera adaptada. En consulta, por ejemplo, un peque con espasticidad (aumento del tono) no va a poder moldear su cuerpo a un cambio postural, y otro con daño cognitivo, no entenderá por qué cambian las luces o las superficies.


Pasa lo contrario con niños sanos que sufren una lesión adquirida. Estos peques sí conocen el movimiento normal, han generado los esquemas de control motor, y saben adaptar su cuerpo al entorno y a sus cambios. Aunque la lesión marque por supuesto la evolución, son niños a los que es más fácil recordarles cómo se movieron una vez. Ocurre en los casos por ejemplo de traumatismo cráneo encefálico.


Existe, por último, ese grupo de niños sanos sin lesión que presentan retraso psicomotor por muchos factores, que van desde necesitar más tiempo como una mala estimulación o un mal manejo.


Ocurre mucho en peques que se les sienta antes de tiempo y no se les da margen a que la espalda esté preparada, niños a los que ponemos de pie cogiéndoles de las manos y favorecemos las puntillas o niños que forzamos a subirles en una bici cuando aún no tienes reacciones de equilibrio.


"La clave de la estimulación es la no hiper-estimulación".

Tenemos que dar tiempo, opción al error. El aprendizaje se basa en eso. Quizás en consulta un peque está dando una vuelta enorme para subir las escaleras, sin embargo, es el esquema que él ha decidido para hacerlo. Hay dejarle, darle espacio, y si no lo descubre entonces sí, mostrar, que no hacer con ellos, el camino.


Desde las escuelas infantiles y los colegios se trabaja muy bien la psicomotricidad porque no solo se tiene en cuenta el movimiento del niño sino también su motivación, su entorno. Utilizan retos adaptados a su nivel cognitivo y buscan involucrar también a sus iguales.


Hay que plantearse con los niños, sean vuestros hijos, alumnos, pacientes; si los retos que proponemos están adaptados a su edad y sobre todo si tienen en cuenta su ganas. Si de verdad tiene sentido trabajar la bipedestación cuando aún no han gateado, o si queremos que salten cuando aún no hacen pata coja.


Poco a poco en las siguientes publicaciones iré hablando sobre qué debemos trabajar en cada etapa pero me parecía fundamental explicar que no se trata de un movimiento sino de un aprendizaje


¡Que camino tan bonito tenemos por recorrer juntos!



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